The Panama Papers revela fortunas de más 100 líderes mundiales

The Panama Papers revela fortunas de más 100 líderes mundiales

La filtración proporciona detalles sobre los negocios financieros ocultos de más de 128 personajes políticos y altos funcionarios en el mundo.

La historia inicio por los problemas que presentó Mossack Fonseca quién tenía un problema en Las Vegas con documentos legales provenientes de una corte de distrito de dicha ciudad estadounidense, de acuerdo a los documento filtrados en nuestros país a sólo dos medios, Proceso y el sitio Aristegui Noticias.

En este contexto se mencionó que el despacho panameño creó 123 compañías en Nevada, las cuales fueron usadas por un cercano al expresidente de Argentina Néstor Kirchner para desviar millones de dólares provenientes de contratos gubernamentales.

Y la historia continuó, mediante un citatorio se solicitó a Mossack Fonseca entregar detalles sobre todo el dinero que había circulado a través de estas compañías para entonces Mossack Fonseca no quería proporcionar la información porque se trataba de una firma global, especializada en instalar compañías offshore difíciles de rastrear y se tenía que proteger la confidencialidad que es su prioridad.

Por esta razón el despacho intentó bloquear el citatorio al negar que sus operaciones en Las Vegas, que realizaba una empresa llamada M.F. Corporate Services (Nevada) Limited, formaban parte del grupo Mossack Fonseca.

Para ese entonces Jürgen Mossack, cofundador del despacho panameño, testificó bajo juramento que “MF Nevada y Mossack Fonseca no tienen relación de empresa madre-filial, ni tampoco Mossack Fonseca controla los asuntos internos u operaciones diarias de los negocios de MF Nevada”.

Sin embargo, los documentos secretos obtenidos por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), el periódico alemán Süddeutsche Zeitung y más de 100 medios asociados siembran dudas sobre este testimonio jurado.

Así una filtración masiva de documentos exhibió las estructuras offshore que poseen 12 líderes globales –en función o retirados– y revela cómo personas cercanas a Vladimir Putin, el presidente de Rusia, reestructuraron en secreto más de dos mil millones de dólares a través de bancos y empresas fantasmas.

La filtración proporciona detalles sobre los negocios financieros ocultos de más de 128 personajes políticos y altos funcionarios en el mundo.

En el 2014 se destapó la investigación

Hace casi dos años, hablamos del 2014 un correo electrónico dio la instrucción de que cualquier vínculo entre el centro de datos informáticos de Mossack
Fonseca en Panamá y la filial de Nevada “debe ser escondido a los investigadores”.

Otros correos reportan que los especialistas en tecnologías de la información “intentaron limpiar los registros de las computadoras de la oficina de Nevada” a distancia mediante “una sesión remota para eliminar los rastros de acceso directo a nuestro centro de datos”.

En el inter los documentos muestran incluso que un empleado del despacho viajó de Panamá hacia Las Vegas para sacar documentos del país. “Cuando Andrés llegó a Nevada limpió todo y trajo los documentos a Panamá” de acuerdo a un correo fechado el 24 de septiembre de 2014.

En los comentarios a ICIJ, Mossack Fonseca negó “categóricamente” haber escondido o destruido documentación útil a una investigación o litigación en curso.

Los más de once millones de documentos obtenidos por el ICIJ –correos electrónicos, cuentas bancarias y archivos de clientes—representan el trabajo interno de Mossack Fonseca durante cerca de 40 años, desde 1977 hasta diciembre de 2015. Revelan los bienes offshore de individuos y compañías originarios de más de 200 países.

Exhiben, un ejemplo tras otro, las acciones ilegales o poco éticas de sus clientes y retratan al despacho como una compañía dedicada a actuar como guardián de los secretos de sus clientes, incluso de los que fueron señalados como ladrones, integrantes de la mafia, narcotraficantes, políticos corruptos o evasores de impuestos.

Y los documentos demuestran que el negocio ha sido bueno.

Hoy, se considera que Mossack Fonseca es uno de los cinco mayores vendedores de secrecía offshore. Tiene más de 500 empleados y colaboradores en más de 40 filiales repartidas en el mundo. Entre ellas, tres se encuentran en Suiza y ocho en China. En 2013, las facturas que emitió se elevaron a 42 millones de dólares.

Secrecía en venta

 En 1994 Mossack Fonseca realizó otro paso significativo.

Ayudó a la pequeña nación de Niue –un afloramiento corralero del Pacífico Sur en el que viven menos de 2 mil personas—a redactar una legislación favorable a la incorporación de empresas offshore. El despacho eligió Niue porque quería una ubicación en la zona horaria de Asia Pacífico, donde no tenía competidores, dijo Mossack Fonseca a la Agencia France Presse. “Al tener una jurisdicción pequeña, y la tuvimos desde un principio, pudimos ofrecer un entorno y precios estables a la gente”.

El despacho firmó un acuerdo de 20 años de duración con ese gobierno, el cual le otorgó los derechos exclusivos de registrar empresas offshore en Niue. Hecho importante: Niue ofrecía documentos de registro en caracteres chino y cirílico, lo que le hacía seductivo para los clientes chinos y rusos.

En 2001, Mossack Fonseca hacía tantos negocios en Niue que pagaba el equivalente a 1 millón 600 mil dólares del presupuesto gubernamental, el cual se proyectaba a dos millones de dólares.

Pero las relaciones íntimas del despacho y la nación isleña empezaron a atraer miradas indeseadas.

Ese año, el Departamento de Estado estadunidense cuestionó los “acuerdos torpes” entre Niue y Mossack Fonseca, y advirtió que la industria offshore de ese país fue “vinculada con el lavado de dinero de origen criminal de Rusia y Suramérica”.

Moviendo operaciones

Perder Niue no frenó a Mossack Fonseca. Simplemente movió sus operaciones, al urgir sus clientes –dueños de empresas en Niue– a incorporarlas nuevamente en la cercana isla de Samoa.

El cambio formó parte del padrón de comportamiento del despacho, que destacan los documentos obtenidos por el ICIJ: cuando algunas acciones legales han estorbado los servicios de Mossack Fonseca, éste se ha adaptado con rapidez y ha encontrado nuevos lugares para trabajar.

Así, cuando las Islas Vírgenes Británicas aplicaron medidas severas contra las acciones al portador en 2005, Mossack Fonseca trasladó ese negocio específico a Panamá.

Las empresas que tienen acciones al portador no publican los nombres de sus propietarios. Quiénes las tienen en las manos son sus dueños. Durante mucho tiempo fueron consideradas como un instrumento para lavar dinero y perpetrar otros ilícitos, por lo que desaparecieron poco a poco a nivel global. En algunas jurisdicciones siguen permitidas, aunque sujetas a mayores restricciones.

La capacidad de Mossack Fonseca en trasladar sus negocios se traduce en un disparo de incorporaciones de empresas en una de estas jurisdicciones, la isla caribeña de Anguilla, en la que se duplicó el número de empresas offshore entre 2010 y 2011. Anguilla es ahora una de las cuatro jurisdicciones más importantes para Mossack Fonseca.

El despacho también expandió sus operaciones para satisfacer las necesidades adicionales de sus clientes, incluso hacia los servicios de registro de aviones y yates privados.

De acuerdo con los documentos del despacho, en 2006 amplió su oferta de servicios hacia la gestión de las finanzas de algunos clientes o, como lo describió la firma, en “el manejo discrecional de portfolios”.

Según los documentos, entre 2007 y 2015 la oficina de gestión de bienes de la firma –llamada Mossfon Asset Management S.A., o MAMSA–, realizó más de 4 mil 700 transacciones por un monto superior a mil 200 millones de dólares.

MAMSA trabajó con distintos bancos. Por lo menos dos de ellos fueron investigados por lavado de dinero. Se trata de Banca Privada d’Andorra, señalada por lavar dinero de poderosos grupos criminales en un informe del Departamento del Tesoro estadunidense de 2015, y de Deutsche Bank Switzerland, cuya filial fue investigada por las autoridades británicas y estadunidenses ante supuestas acciones de lavado de dinero para clientes rusos. El Departamento del Tesoro estadunidense retiró sus observaciones a Banca Privada d’Andorra el pasado 19 de febrero, al aseverar que “ya no opera de tal manera que represente una amenaza para el sistema financiero estadunidense”.

Los hermanos Ramon e Higini Cierco, exdirectores y accionistas mayoritarios del banco, aseveraron que la acción del Tesoro no aguantaría un proceso judicial y que las alegaciones se basaron en casos que las autoridades regulatorias de Andorra “conocían desde hace años”.

La historia es larga y la conclusión evidente, al final de las investigaciones el magistrado determinó, en marzo de 2015, que Mossack Fonseca y MF Nevada eran uno mismo.

Con información de Proceso y Aristegui Noticias

 

 

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