Tal cual. Saldos del plan frontera sur: los niños “aylan” centroamericanos

Por: Luis Carlos Rodríguez González

La muerte por ahogamiento, hace unos días, de tres niños centroamericanos en las costas del sur de México es el triunfo del discurso de Donald Trump, desnuda la verdadera política migratoria de nuestro país que es auspiciada y presionada por Washington para frenar el flujo de migrantes hacia el vecino país del norte y expone los alcances del Plan Frontera Sur.

La imagen de dos menores hondureños y un salvadoreño arrojados por las olas del mar a las playas chiapanecas es igual de dramática que del niño sirio de tres años, Aylan Kurdi, quien fue encontrado muerto en una playa de Turquía cuando con su familia trataba de emigrar a Europa, en septiembre del 2015.

Pero en México y sin los reflectores de la crisis migratoria de naciones africanas y asiáticas hacia Europa, el caso de los tres menores centroamericanos que murieron cuando la embarcación en que eran transportados por traficantes naufragó frente a las costas de Chiapas, no mereció ni una primera plana en México y en algunos diarios ni siquiera se publicó.

El padre de dos de los menores hondureños –de 10 y de 7 años- que viajaba con ellos logró sobrevivir. Con informaciones contradictorias sobre la identidad de los niños por parte de la Procuraduría de Chiapas y del Instituto Nacional de Migración, el diario La Prensa de Honduras confirmó que una de las víctimas era la niña Jennifer Gavarrete López, que estaba por cumplir 11 años.

Lo cierto es que esta tragedia sólo confirma la política migratoria de México hacia Centroamérica con el Plan Frontera Sur: frenar a toda costa el éxodo y con ello obligar a los migrantes a buscar rutas cada vez más peligrosas, que incluyen bordear por mar en embarcaciones endebles para evadir los controles aduanales y migratorios en el sur de nuestro país que se ha convertido en el nuevo muro, por el momento virtual, que quiere construir Donald Trump.

Corrobora también lo que se han cansado de decir personajes como el padre Alejandro Solalinde y el vocero del Movimiento Migrante Mesoamericano, Rubén Figueroa, que han denunciado que con el Plan Frontera Sur, instrumentado en julio del 2014 por el gobierno mexicano, aumentó los riesgos para los migrantes centroamericanos que ahora están más expuestos a transitar por rutas más peligrosas, con una mayor participación de traficantes y con riesgos de más accidentes, asaltos y extorsiones.

La crisis de niños migrantes en Estados Unidos ya está en México. Somos la nueva frontera norte que cierra los caminos a menores, jóvenes, mujeres y adultos que huyen de la pobreza y de la violencia de llamado “Triángulo del Norte”, es decir Guatemala, Honduras y El Salvador.

Barack Obama también debe estar satisfecho. Ya le endosó a México la crisis de los niños migrantes. Aquí ya se detienen a más menores migrantes que las fronteras de Estados Unidos. El Plan Frontera Sur, que nació a raíz de dicha crisis puede jactarse de decir “misión cumplida”: Ya tenemos los primeros “Aylan Kurdi” centroamericanos muertos en México.

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