Tal cual: Los muertos no se cuentan, pero cuentan mucho

Tal cual: Los muertos no se cuentan, pero cuentan mucho

Por: Luis Carlos Rodríguez González

En México las cifras de homicidios, de muertes violentas asociadas a la presencia de bandas criminales e inacción del Estado, que tienen el control de pueblos y ciudades, no se cuentan o por lo menos no correctamente, pero para miles de familiares de las víctimas, cuentan mucho.

Recuerdo hace algunos años cuando se hizo triste y macabramente celebre el llamado “Pozolero” –Santiago Meza López- en Tijuana, un tipo dedicado a desintegrar cuerpos por encargo de sicarios en esa ciudad fronteriza. El tipo literalmente desapareció a 300 cadáveres con su método con tambos, sosa caustica y agua.

No es el único caso. Hay decenas o cientos de obreros del crimen dedicados a desaparecer personas en México, lo mismo fosas de Veracruz, Morelos o Coahuila que en hornos clandestinos en Guerrero o Zacatecas. Son muertes, la mayoría de inocentes, que no se cuentan o por lo menos se busca minimizar, para no reconocer los niveles de violencia, de desgobierno, de impunidad en muchas regiones del país.

Fue “El Pozolero” hace siete años. Recientemente está el caso de las fosas de Tetelcingo, un panteón donde criminales desaparecieron más de un centenar de víctimas y el cual era conocido por el gobierno de Graco Ramírez quien por meses negó su existencia.

Ahora es el Ejido Patrocinio, en Coahuila, donde se han encontrado más de 4 mil restos óseos , los cuales fueron descubiertos por el “Grupo Vida”, un colectivo de familiares de desaparecidos en la región de La Laguna, que se han convertido en forenses ciudadanos para encontrar a sus hijos, padres o hermanos.

De acuerdo a la Subprocuraduría de Personas Desaparecidas de la Procuraduría General de Justicia de Coahuila existen alrededor de mil 791 personas desaparecidas sólo en este 2016. En los últimos meses se han encontrado 78 cementerios clandestinos en el estado en los cuales se han ubicado 51 cuerpos y cerca de 8 mil muestras biológicas.

La prensa internacional señala que el Ejido Patrocinio es prácticamente un campo de exterminio de la delincuencia en México. Las autoridades de Coahuila y federales han minimizado el tema y ni siquiera la PGR ha decidido atraer el caso para una investigación federal.

La senadora por Coahuila, Silvia Garza, del PAN, ha denunciado que la matanza ocurridas en el municipio de Allende, donde un grupo criminal asesinó a alrededor de 300 personas. Sin embargo la procuraduría estatal sólo reconoce a 27 víctimas. “Tampoco casi nada se sabe o se quiere investigar de la masacre en el penal de Piedras Negras”, apunta la legisladora.

En un ejercicio de contar los homicidios en México, ya no los desaparecidos, el Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República (IBD), expuso esta semana que las cifras que presentan dos fuentes oficiales sobre el número de homicidios en México discrepan, a pesar de que son conceptualmente equiparables.

Al respecto se exponen que los datos históricos oficiales sobre homicidios del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

El INEGI, con datos de certificados de defunción de la Secretaría de Salud, reporta los niveles más elevados desde el año 2008; por ejemplo, con cifras preliminares, en 2015 registra más de 20 mil defunciones por homicidio. El SESNSP, órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobernación, reporta para el mismo año 17 mil homicidios dolosos.

Es decir, estamos ante dos instancias oficiales que tienen cifras que discrepan. El INEGI que utiliza una metodología internacionalmente avalada para el conteo de homicidios en el país y el SESNSP que no revela el cómo llega a sus estadísticas y al faltante de 3 mil homicidios. En resumen, los muertos por violencia en el país, no se cuentan o por lo menos, no se cuentan bien, pero para los familiares de las víctimas, que siguen esperando justicia, cuentan mucho. Tal Cual.

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