Tal cual: el exrector de la UNAM que salió del closet

Tal cual: el exrector de la UNAM que salió del closet

Por: Luis Carlos Rodríguez González

Inmersos en el escándalo y malestar social por la visita del candidato presidencial republicano Donald Trump a México, la penosa conferencia de prensa conjunta que dio el magnate con el presidente Enrique Peña Nieto, aderezado con las exequias de Juan Gabriel y el Informe de Gobierno vía Facebook, pocos se percataron de la salida del closet de exrector de la UNAM, José Narro Robles.

No, no se trata de lo que se imaginan en estos tiempos de tanta de defensa a ultranza a Juan Gabriel y de linchamientos mediáticos a un exdirector de TV UNAM. Es simple y llanamente el hecho de que el hoy secretario de Salud, José Narro Robles se despojó del disfraz que ostentó durante varios años como académico y defensor de la autonomía y pluralidad cuando fungió como rector de la máxima casa de estudios del país.

“Y cuando digo mi partido, lo digo con un enorme orgullo, cuando uno está en universidad pública y en una universidad como la UNAM, uno tiene que ser muy cuidadoso y yo traté de serlo, ser sensible, permitir las expresiones plurales, pero uno tiene derecho a tener sus credos, sus creencias, sus orientaciones y sus militancias políticas, y yo nunca, nunca he renunciado a mi militancia como miembro del Partido Revolucionario”.

Palabras textuales de José Narro el pasado 30 de agosto en la plenaria de senadores del PRI, en Ixtapan de la Sal, donde incluso en una especie de exhorto, llamado, consejo o reproche llamó a los legisladores de ese partido a “recuperar a los jóvenes y hacerlo con el discurso social que es del tricolor y debe seguir siéndolo”.

Más como militante del PRI que como secretario de Salud, Narro, quien reprochaba todavía hace algunos meses en su puesto como rector las malas políticas y presupuestos para la educación superior y los recortes a la UNAM, se convirtió por parte de magia o del “hueso” en el primer aplaudidor del gobierno federal y pidió trabajar para ganar las elecciones del 2017 y 2018.

El amnésico exrector olvidó muy pronto sus críticas del reciente noviembre del 2016 cuando en un seminario expuso que el gobierno federal, el actual, no el de los tiempos del PAN, así como el Congreso de la Unión tienen que dar “certidumbre financiera” con presupuestos multianuales para las universidades públicas y no sólo para aeropuertos, en clara alusión al principal proyecto del gobierno del presidente Peña Nieto.

José Narro Robles, médico cirujano oriundo de Saltillo y quien fue nombrado secretario de Salud el pasado 8 de febrero de este 2016, guardó su defensa ultranza a la educación, las universidades públicas y a la UNAM para salir del closet a la política partidista. Sacó la matraca de militante y azuzó a defender electoralmente al PRI y al gobierno federal.

Por cierto. Al margen del escándalo de la salida de Nicolás Alvarado de TV UNAM por su artículo respecto a Juan Gabriel, nadie se ha preguntado cómo llegó al cargo, quién recomendó a quien por años fue comentarista cultural del Noticiero de Carlos Loret en Televisa.

Será que ahora los cargos en la UNAM tienen que ser vía el PRI que defiende José Narro Robles, del Canal de las Estrellas o simplemente por qué Nicolás Alvarado, al margen de sus méritos propios, es hijo de José González Avelar, exsecretario de Educación Pública. Es pregunta. Tal Cual.

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