El oportunismo de los verdes

Ese remedo de partido político encontró en la masacre de Tajamar el pretexto ideal para salir del marasmo ideológico

Al Partido Verde le urge tener una identidad propia. Para sobrevivir debe definirse. Ese remedo de partido político encontró en la masacre de Tajamar el pretexto ideal para salir del marasmo ideológico en que se encuentra y decidió dar la batalla una vez que la atención del mundo está puesta en este atentado contra la naturaleza.

El asunto del proyecto inmobiliario de tajamar, en Cancún, implica un compromiso que el partido Verde no puede asumir, el instrumentador de este atentado irreversible contra la naturaleza fue el gobernador priísta Roberto Borge  Angulo.

El Partido Verde Ecologista de México se pronunció en contra de las obras del proyecto inmobiliario Malecón Tajamar, en Cancún, Quintana Roo, causantes de la devastación de más de 49 hectáreas de manglar en la zona. El vocero del partido, Carlos Puente, y los diputados Jesús Sesma Suárez y Remberto Estrada Barba, acudieron a la zona para sumarse a la exigencia social que reclama hacer valer las leyes en materia de protección al ambiente.

El Partido Verde Ecologista de México, firmó su acta de simbiosis electoral para siempre con el PRI, éste por su parte, está tan  acostumbrado a salvarle la vida al Verde, que en algún momento preelectoral advirtió a sus militantes que el que quisiera contender por ese partido debía primero renunciar a su antigüedad en el tricolor. Nadie aceptó.

Por otra parte, el partido Verde requiere urgentemente de una definición porque dentro y fuera de nuestras fronteras se sabe que no es ni partido ni Verde, ni ecologista. De hecho en las asociaciones internacionales de partidos verdes el PVEM, no tiene cabida, simplemente porque no llena los requisitos mínimos para serlo. 

Por un lado debe protestar contra el ecocidio de Tajamar, para poder reivindicarse como partido político que defiende el entorno, por otro debe conservar las buenas relaciones con el PRI y sus militantes distinguidos, propietarios de la impunidad en México como es el caso de Roberto Borge Angulo.

Aunque hubiera otra disyuntiva en el planteamiento de las actividades sorpresivas del Partido Verde en defensa de la naturaleza y es que, por motivos de vísperas de elecciones, el PRI quiera deshacerse de Borge, incluso castigarlo hasta con la cárcel, por este atentado contra la naturaleza que ya no tiene vuelta atrás.

Porque el PRI tiene una cauda enorme de gobernadores que gozan de la más descarada impunidad y el partido en el poder podría aprovechar el escándalo mundial de este gran delito del gobernador quintanarroense, para reivindicar su imagen, en las proximidades de una contienda electoral donde no las tiene todas consigo.

Se sacudiría los errores de Moreira, Kuri, Rodrigo Medina, César y Javier Duarte, incluso del propio gobernador chiapaneco del PVEM, que no ha podido empezar a gobernar su estado natal, por falta de capacidad.

Cualquiera que sea el motivo del Partido Verde, su trayectoria sigue quedando en entre dicho, lo mismo que su asociación con el PRI, del que se ha convertido en un apéndice a cambio de la impunidad que le partido en el poder le ofrece y, sobre todo la gran influencia del PRI en su hermano menor el Instituto Nacional Electoral.

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