Nuevo conflicto laboral en Dina, hijo del outsourcing

200 trabajadores de la empresa Dina, ubicada en Ciudad Sahagún, decidieron parar labores para exigir mejores condiciones laborales y salariales

Durante la última semana de enero, unos 200 trabajadores de la empresa Dina, ubicada en Ciudad Sahagún, decidieron parar labores para exigir mejores condiciones laborales y salariales. No obstante, esa misma noche fueron desalojados a golpes por policías estatales del gobierno de Hidalgo.

La inconformidad de los trabajadores, podría decirse, es la misma que impulsó a los mineros de Real del Monte que desafiaron a Pedro Romero de Terreros en 1766, cuando el patrón decidió que suprimiría beneficios como “el partido”, una especie de prestación laboral que consistía en compartir una porción del metal obtenido durante la última faena del día.

Hoy, en 2016, los trabajadores de Dina se quejan de condiciones precarias de trabajo. Salarios bajos (mil 100 pesos a la semana), acoso laboral, pocas prestaciones y la imposibilidad de asociarse libremente, son sus principales demandas. 

Pero además, las protestas de los trabajadores ya tuvieron consecuencias: durante una semana hubo 200 trabajadores despedidos, aparentemente sin justificación alguna, hecho que ahora también es parte de sus protestas. 

Podría decirse que este conflicto laboral es hijo de la última reforma laboral, que llevó a la ley federal del trabajo el outsourcing, esquema que permite a una empresa contratar trabajadores para que a su vez ésta cubra determinada necesidad laboral de otra.

El más burdo ejemplo son las empresas proveedoras de servicios de limpieza, cuyos trabajadores vemos frecuentemente en los grandes corporativos vistiendo uniformes que los distinguen de los demás empleados. Es como si dijeran: aclaro que la empresa para la que trabajo es otra.

En Dina, la empresa no ha permitido la libre asociación sindical de los trabajadores, quienes desde el 15 de enero iniciaron la recolección de firmas para unirse al Frente Minero, sección 210. Los trabajadores además reclaman que la empresa les paga un aguinaldo equivalente a dos semanas de sueldo y una compensación retroactiva de una semana de sueldo a cambio de utilidades. 

Esto ocurre así porque en realidad los trabajadores no tienen relación laboral con Dina, sino con una empresa denominada Pasa, con la que además firmaron un contrato colectivo respaldado por el Sindicato de Trabajadores y Empleados del Comercio Similares y Conexos de Hidalgo.

Esta subcontratación impide, por citar un ejemplo, que tengan acceso al reparto de utilidades que les correspondería como trabajadores de Dina. Eso es lo que trae enojados a los trabajadores, que ven cómo la empresa es boyante mientras sus ingresos y condiciones laborales son precarios, por decirlo de alguna manera.

Si bien la última reforma laboral se vendió como la panacea que facilitaría la creación de empleos, es evidente que las empresas siempre ven la forma de maximizar sus ganancias en detrimento de los trabajadores.

Esto, desgraciadamente, contribuye a que nuestro país sea la economía más desigual de la organización para la cooperación y el desarrollo económicos (OCDE) y que la mayoría de los trabajadores  tengan un futuro laboral incierto, sin perspectivas de superación ni seguridad social.

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