Narco-moda, narco cultura: el lado fashion del crimen

Narco-moda, narco cultura: el lado fashion del crimen

Parte del guarda ropa de ricos y pobres en el país; la sociedad disfruta del gusto mafioso, la verdad de silicona y la ética de la pistola

No es una tendencia nueva en el vestir. Desde hace décadas los policías judiciales mexicanos y muchos jóvenes adoptaron la moda de usar camisas de seda o imitación, de preferencia negras, con colores chillantes y estilo vaquero.

Eran los 80´s y se conocían las primeras imágenes de capos del narco ataviados con esas prendas, pantalones de mezclilla y botas de pieles exóticas.

Años después, en 2010, con la captura del narcotraficante Edgar Valdés Villarreal, alias “La Barbie” revivió con fuerza este fenómeno social de imitar el vestir de criminales. Sonriente, rodeado de policías encapuchados en pleno sexenio calderonista, el delincuente apareció como estrella de telenovela con una playera tipo Polo  verde y el número 2 en las mangas, de la  conocida marca Ralph Lauren.

Con ello las “Polo” se convirtieron  en una moda impuesta por los líderes de los capos y la piratería reprodujo millones de prendas similares a las de “La Barbie” que se vendieron en tianguis y mercados mexicanos.

En esa fallida “Guerra contra el Narcotráfico” de Felipe Calderón, se le permitió a este delincuente, cual si fuera una pasarela de la moda, rendir su declaración con otra playera Polo, ahora en color azul y con el número 3 en las mangas. En las calles de México, colonias populares y ranchos, pero también entre jóvenes de universidades privadas, dichas prendas fueron parte del guardaropa de ricos y pobres en el país.

Chapo Fashion por 128 dólares 

La recaptura de Joaquín “El Chapo” Guzmán en los primeros días de enero y la posterior  telenovela que protagonizó junto con los actores Sean Penn y Kate del Castillo, no solo tiene como telón de fondo una marca de tequila, sino también un negocio que ha prosperado a raíz de las camisas que usó el narcotraficante en su entrevista con la Revista Rolling Stone.

Barabas Men, con sede en Los Angeles, California,  es la tienda y maquiladora de las camisas que utilizó “El Chapo” y que se han puesto de moda en México y en América Latina, de acuerdo a los masivos envíos que ha realizado la misma y cuyo costo varía 110 y 128 dólares por prenda, algo así como 2,400 pesos mexicanos.

Eso sí y como consuelo de esta “narco-moda”, la empresa asegura que el 10 por ciento de las ganancias por la venta de las dos narco-camisas modelo “Chapo” se donarán a programas contra la adicción a las drogas de niños estadunidenses, ello de acuerdo a su página de Internet.

El doctor en neurociencias Óscar Galicia Castillo, académico del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana, dijo que la llamada “narco-moda” es una imitación o emulación de miles de jóvenes a vestirse como los delincuentes asociados al narcotráfico, ello aunque sea con copias “piratas” de playeras o camisas   de marca.

Argumentó que desafortunadamente el narcotráfico se ha convertido en México en un modelo aspiracional, porque si antes los jóvenes, los estudiantes se buscaba tener algún tipo de trabajo que permitiera a la persona desarrollarse socialmente, ahora existe una crisis aspiracional muy importante, al grado de que existen casos en que si a un niño se le pregunta qué quiere llegar a ser de grande, te responde: “¡Yo, narco!”.

Dijo que una parte de la población no ve una alternativa legal para desarrollarse socialmente: a mucha gente no le queda otra opción, o piensa que no tiene otra opción, y por eso adopta modelos delincuenciales. Llega a creer que si quiere tener una casa no lo va a lograr con los medios legales, y eso se debe a que se han ido perdiendo los valores que harían más viable a una sociedad: hay discriminación, empobrecimiento crónico.

Colombia: de la narco-novela a la “narco-estética” 

“Buena pinta, buen charol y buena nena”, así define la narco-moda,  Alonso Salazar, escritor de la biografía del capo colombiano, Pablo Escobar, conocido como “El Patrón” y quien a pesar de haber muerto hace más de dos décadas, tiene una línea de ropa con ganancias millonarias para sus familiares. 

Gran parte de esta moda del crimen ha sido responsabilidad de la televisión y del cine que ha encontrado una mina de oro en las narco-novelas como la Reyna del Sur, El Señor de los Cielos o “Escobar: El Patrón del Mal” donde se reproduce la vida de lujos, de dispendio, de excesos y el tipo de ropa que usan estos delincuentes.

De acuerdo con el diario “Publimetro” en su edición de Colombia, desde 2006, productos televisivos enfocados en las historias de narcotraficantes colombianos y mexicanos  han tenido gran éxito internacional, siendo “Escobar, el Patrón del mal”, la punta de lanza de todas ellas: la serie del narcotraficante más famoso de todos los tiempos en Colombia tuvo el 80 por ciento de participación y en Telemundo llegó a tener 2.2 millones de espectadores.

Gracias a ello “Escobar dejó de ser un asesino y se convirtió en figura mediática y mina de oro: todos sus libros relacionados han tenido sendos éxitos de ventas, las giras turísticas organizadas por su hermano, Roberto, son famosos, e incluso su antiguo jefe de sicarios, “Popeye”, llegó a tener una página de Facebook donde era admirado por miles”.

¿Cómo un hombre que voló un avión con 110 personas a bordo y ordenaba magnicidios por deporte llega a tener tal poder para que se venda un jean con su imagen en 140 dólares después de muerto?

La sociedad disfruta del gusto mafioso, la verdad de silicona y la ética de la pistola. Así, nuestra ficción; nuestro lenguaje, arquitectura y gustos; nuestra política celebran, sin pudor, los valores de lo narco”, señalaba el crítico televisivo colombiano Omar Rincón al analizar en 2009 y 2010 este fenómeno en su auge en su estudio “Narcoestética y narcocultura en narcolombia”.

“La narco estética no es mal gusto, es otra estética. La más común entre las comunidades desposeídas que se asoman a la modernidad y solo han encontrado en el dinero la posibilidad de existir en el mundo”, decía Omar Rincón en su ensayo. Por ahora, la camisa Barabas de “El Chapo”, es lo que triunfa como símbolo de un mundo tan aspiracional como los que se pretenden mejores al suyo.

Finalmente la narco-moda es solo el lado fashion, un negocio a la par de una actividad delincuencial, de una guerra sin cuartel, sin maquillaje, ni pasarela, con decenas de muertos cada día en México que suman más de 100 mil fallecidos en los últimos 8 años y alrededor de 26 mil desaparecidos.

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