Muerte y droga en Sonora

El 58.4 por ciento de los consumidores de drogas prohibidas consumen el crystal, una de las más adictivas, dañinas y baratas

Finalmente Hermosillo cerró el mes de enero con un inédito  registro de 17 homicidios, de los cuales se ha resuelto solamente uno. Y durante la visita que nos hizo el comisionado antiadicciones, Manuel Mondragón Kalb, y según la propia gobernadora Claudia Pavlovich, Sonora reconoce que tiene un serio problema de consumo de drogas.

Sonora ocupa el quinto lugar en consumidores de estupefacientes –con el 18% de adictos– que requieren de atención médica y psicológica, nos dice Mongradón; y por su parte, la gobernadora nos alerta con que hoy el 58.4 por ciento de los consumidores de drogas prohibidas consumen el crystal, una de las más adictivas, dañinas y baratas.

Qué bueno que se reconozca el mal y que no se manipulen cifras ni se recurra a la retórica y a los eufemismos políticos para difuminar o minimizar el problema; pero  el lío avanza, sobre todo el del crystal, si consideramos que esa droga no era conocida al interior del Estado hasta hace menos de 15 años, cuyo tráfico llegó de las ciudades fronterizas, particularmente de San Luis Río Colorado y, a poco, desplazó a la cocaína la cual, dentro de lo que cabe, es menos perjudicial. 

Recordemos que  la cocaína, como la marihuana son de origen natural y en cambio el crystal –llamado así por su parecido a vidrio fragmentado o molido–  como lo señaló Mondragón es “de diseño”. Efectivamente, de un sinfín de productos en el mercado que incluyen veneno para ratas, ácido muriático, vitaminas para animales, y antihistamínicos,  se extraen los llamados precursores de la droga para producirla, de ahí  su bajo precio porque puede producirse en cualquier tiempo y lugar: en una casa, en un remolque, en el monte, donde sea.

El avance del crimen y del consumo de drogas llegó para quedarse en Sonora: el fin de semana, por enésima vez en Sonoyta, hubo un operativo policial-militar anticrimen e interfrontera con las autoridades de Arizona  que arrojó dos muertos y varios heridos y detenidos, lo cual ya es rutina en esa zona del Estado que incluye a San Luis, a Puerto Peñasco y a Caborca, área a la que suma el tráfico de personas a los Estados Unidos. Y en Cajeme y Navojoa, y en Alamos, asuntos de drogas y crimen son la nota habitual.

Y no hay una solución a la vista; existen, por el contrario condiciones para que al menos se mantenga el grado del problema o incluso que aumente. La propia gobernadora informó que el consumo es mayor entre los más vulnerables: “de entre quienes menos tienen, de quienes no tienen oportunidades”, y esa condición de muchos sonorenses no se modificará ni al corto ni al mediano y quién sabe si al largo plazo, si observamos que la crisis económica se agravará éste 2016. 

La toma de protesta del Consejo Estatal Contra las Adicciones en Sonora que hicieran Mondragón y la gobernadora; la firma del acuerdo para impulsar acciones de prevención y control de este fenómeno (sic); la visita al centro de apoyo a vulnerables San Bernardo; el llamado a redoblar esfuerzos; y la orden del alcalde hermosillense para que no se revuelva la cultura y el alcohol durante el próximo Festival del Pitic son “mejorales” en relación con este cáncer.

La conclusión de la gobernadora Claudia Pavlovich de que está “segura que vamos a lograr resolver este serio problema de consumo de drogas legales e ilegales” no corresponde a su imparable incremento, como tampoco al de la criminalidad, cuando además a la suma de las acciones del crimen, se adicionan las nuevas licencias para la venta de alcohol en Sonora; y la permisibilidad en los table dance para que se cometan ahí los delitos de lenocinio y de trata de personas –lo que es, por cierto, un grave problema en la capital sonorense.

Tanto el comisionado anti adicciones, Manuel Mondragón, en su gira de trabajo por Sonora, como nuestra gobernadora Claudia Pavlovich, reconocieron el grave problema de consumo de drogas que existe en el Estado y se avocaron a implementar programas para abatirlo…pero las cifras dicen que el consumo va imparable.

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