Miles de desaparecidos y desplazados parte del paisaje

Lo pasado, pasado. Hay un futuro para todos los hombres que se arrepienten y que tienen energía. Edward George Bulwer-Lytton (1803-1873) Escritor inglés

Este debería ser un momento de reflexión en las estructuras gubernamentales sobre los resultados de la guerra contra el narcotráfico que inició el gobierno de Felipe Calderón, como bandera de su gobierno.

El saldo no sólo es estadístico, sino de fondo. Decenas de miles de muertos, cientos de miles de desaparecidos y millones, sin exagerar, de desplazados. Esto sin contar los gastos que en materia de seguridad realiza el gobierno a nombre del pueblo mexicano, ubicados en los 20 mil millones de pesos anuales.

Esta cifra, claro, es una estimación. No se tiene información precisa al respecto, pero se conoce el presupuesto que tienen las secretarías de Defensa, al mando del general Salvador Cienfuegos; Marina, con el liderazgo de Vidal Francisco Soberón; la Comisión Nacional de Seguridad, bajo la responsabilidad del eficiente Renato Sales, y la estratégica PGR, de Arely Gómez.

A todo ello, le agregamos el desgarramiento del tejido social a consecuencia de las luchas intestinas de los grupos de delincuentes que demandan más territorio para sus actividades.

Todo ello, ya es parte del paisaje. Todos esos seres humanos, son estadísticas, cuando bien les va. Pero, generalmente, no se lleva registro de sus dramas. 

El Presidente de Estados Unidos, Barak Obama, pidió al Congreso de su país, 118 millones de dólares para el combate a las drogas en México. De verdad una bicoca ante el sacrificio de los mexicanos en esa guerra que no era nuestra y que ahora se convirtió en el día a día en varias regiones del país.

Desde la implementación del llamado Plan Mérida, las autoridades mexicanas se convierten en limosneras de esos recursos que no llegan, ni en sueños a paliar las necesidades, en materia de seguridad, que demanda México.

Esta guerra continuará y los mexicanos seguirán poniendo grandes sumas de dinero para evitar que la “exportación” de drogas a la Unión Americana, se salga de control.

PODEROSOS CABALLEROS

El senador chiapaneco, Luis Armando Melgar, exigió explicaciones inmediatas al daño ambiental ocasionado por el hundimiento del barco camaronero en Puerto Chiapas, donde se presume que al hundirse el navío derramó aproximadamente 10 mil litros de combustible. Esto recrudece el daño ambiental y la contaminación que se presenta en Puerto Chiapas, por lo que demandó sacar lo barcos chatarras de este lugar, pues presentan un riesgo tanto para los trabajadores como para el medio ambiente y que se determine el daño ambiental, y se castigue a los responsables con todo el peso de la ley.

El trabajo legislativo en el Senado, en materia ambiental, sobresale un punto de acuerdo en la tribuna de la Cámara Alta, para exhortar a las autoridades de la materia y actuar de forma contundente y enérgica con quienes resulten responsables.

*** La canciller mexicana, Claudia Ruiz Massieu, recibió en la Secretaría de Relaciones Exteriores a los opositores al régimen de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.

Esto despertó la ira y el malestar de los políticos de aquella nación y como berrinche le enviaron el mensaje que estaba más preocupada por los derechos humanos de Venezuela que por la desaparición de 43 estudiantes de Ayotzinapa. Es odioso hacer comparaciones, pero los derechos humanos en aquella nación no existen; mucho menos para criticar al régimen.

En México hay críticas cotidianas, inclusive contra el Presidente de la República. Y, por si fuera poco, hasta le pagan millones de pesos a peritos argentinos para cuestionar las investigaciones oficiales sobre los 43. Sólo desmiembran la “verdad histórica” pero no buscan a los “desaparecidos”.

*** Carlos Joaquín, desplazó a los políticos de hondas raíces perredistas y panistas en Quintana Roo. No los tiene contentos. Aunque algunos, como el exalcalde de Cancún, Julián Ricalde, se conforma con repetir como presidente de ese bello balneario caribeño.

RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA

Las medidas de eficiencia energética de Walmart de México, bajo el liderazgo de Enrique ostalé, adoptadas hace cuatro años, le permitieron ahorrar 263 millones de kilowatts hora, equivalente al consumo energético anual de 146 mil hogares. El consumo de energía actual en sus tiendas, oficinas y Centros de Distribución (Cedis) es menor que el que se tenía en 2010, debido a nuevos diseños y equipos de operación en los que invirtió más de mil 253 millones de pesos. Con ello evitó la emisión de 18 mil toneladas de dióxido de carbono, equivalente a sacar de circulación más de tres mil 200 automóviles en un año.

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