México: el país donde desaparecen 6 mil niños

“Infancia es Destino”  decía Sigmund Freud

Infancia es Destino”  decía Sigmund Freud. La frase es trillada y un lugar común de organizaciones no gubernamentales, educadores, psicólogos, primeras damas y gobiernos de todo signo político.

Sin embargo en un país en donde en ocho años, de 2006 al 2014 han desaparecido más de 6 mil menores de edad, esto debería preocupar al gobierno, a la sociedad, a los medios.

No es una cifra nueva ya que forma parte de los llamados “daños colaterales” del calderonismo y su guerra contra el narcotráfico y del actual gobierno de Enrique Peña que no ha logrado revertir la tendencia de desaparecidos, fosas clandestinas que aparecen en todo el país y otros delitos como los homicidios y secuestros.

6 mil niños desaparecidos. Dónde están, quién se los llevo, quién lo está buscando, es prioridad del gobierno federal, de los gobiernos estatales encontrarlos? Parece que no, por lo menos no hay secretaría o  una fiscalía especial para este tema, que por lo demás  trata de matizarse en los medios, más en plena gira presidencial por las naciones más ricas de Medio Oriente.

Pocos diarios, con excepción de La Jornada, que le dio portada a la nota que se generó esta semana en el Senado de la República, destacó el tema. Ese día los titulares era sobre Kate del Castillo y su tequila, el Chapo Guzmán y su nueva vida en el Altiplano, la gira presidencial, el dólar que llegaba a los 19 pesos o las banalidades de Miguel Mancera y sus proyectos para sacar más dinero a costa del reemplacamiento de automóviles.

La cifra de niñas, niños, adolescentes desaparecidos no se la sacó de la manga una organización no gubernamental. Fue el  representante adjunto del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Derechos Humanos en México (OACUNDH), Jesús Peña Palacios, quien con cifras  del Registro Nacional de Personas Extraviadas y Desaparecidas de la Secretaría de Gobernación  expuso que del total de personas desaparecidas de 2006 a 2014 en el país hay más de 6 mil menores,  lo que representa el 30 por ciento del total.

6 mil familias que no duermen, que están rotas en la búsqueda de sus hijos. Que lo mismo desaparecieron en un “levantón” en Sinaloa o Sonora, que cuando una pequeña de 12 años iba a la secundaria por los rumbos de la peligrosa Ecatepec o bien la familia que se esfumó junto con sus cuatro chiquillos por los rumbos de Iguala o la quinceañera que desapareció en Tabasco o el reciente caso de un menor en Tierra Blanca, Veracruz.

Alison Sutton, representante adjunta de UNICEF en México expuso en el Senado: “hemos escuchado que la población debajo de 18 años de desaparecidos llega a ser 1.8 veces mayor de niñas que niños. Cuando se hacen estudios hablamos de que en la población de 14 años son más niñas las que se encuentran desaparecidas”.

Recordó que  el Comité de Derechos de la Infancia de la ONU, en sus conclusiones a México en 2015 señaló “su preocupación por la violación de los derechos de niños, niñas y adolescentes: asesinatos, desapariciones y violaciones y recomendó establecer una política pública”.

Hasta el momento no hay respuesta. No hay una política del Estado mexicano para instrumentar su búsqueda, su localización, no hay una mapa de riesgos que les diga a los mexicanos en dónde y cómo están desapareciendo los niños.

 La Alerta Amber es una farsa que no opera y no busca a nadie, los anuncios en estaciones del Metro, de autobuses, en Facebook donde se denuncia la desaparición de menores, sobre todo niñas y jovencitas, se multiplican. Si como dice Freud  “Infancia es Destino” nuestro país ya no tiene remedio, ni futuro con su negligencia y nulo interés en este tema. Tal Cual.

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