La Fuerza Interior

La Fuerza Interior

“Conforme surge un desafío, en el interior de tu corazón habita la fuerza para superarlo en cantidad equitativa a la dificultad. Nada acontece en tu vida que no puedas solucionar, solo es cuestión de encontrar la Fuerza Interior para superar los acontecimientos y elevarlos a su más alto potencial”.

Sanat Kumara

Por: José Antonio Alcaraz

Creo que todos en algún momento de la vida hemos atravesado por circunstancias difíciles que nos han llevado a un punto de colapso, donde simplemente se quiere desaparecer para dejar atrás esas experiencias poco gratas y volver a comenzar. Estos giros inesperados sacuden las bases de las zonas de confort.

Ese primer instinto, el de supervivencia, hace que nos encojamos y busquemos un puerto seguro mientras pasa la tormenta, olvidando que cada una de las experiencias que se vive  fue elegida por voluntad propia, con antelación y que buscan fortalecerte, pues oculta tu maestría y el reencuentro con tu ser superior.

Personalmente, hace unos años, experimenté el peor de los terremotos de mi vida, donde todo lo que creía, hacía y pensaba se resquebrajó en un abrir y cerrar de ojos. Llegué a ese punto donde pensaba que era mejor morir que seguir viviendo.

Para mi suerte no morí, pero estuve cerca. Esas enseñanzas de vida develaron la mayor bendición recibida: el reencuentro conmigo mismo y la fuerza inmensurable que nace del corazón.

“Muchos de ustedes desearían haber tenido vidas diferentes; haber tomado caminos y elecciones distintas porque hoy se arrepienten de los resultados y del camino que como consecuencia resultó. Permítanme decirles: el arrepentimiento solo crea ataduras y no permite que nuevos senderos se tracen”.

Es decir, mirar constantemente el pasado deseando “haber tenido la fuerza o la sabiduría” para tomar tal o cual decisión, solo crea un espacio hueco en el presente, donde la energía se fuga, los cuerpos se desgastan, las emociones se desbordan y los pensamientos se nublan.

Utiliza las experiencias pasadas para aprender de los hechos y trazar rumbos distintos en tu presente. Mirar al pasado para condenarte por tus actos o castigarte con arrepentimiento, solo hace que te pierdas el momento presente y, eventualmente, tal vez cometas los mismos actos, puesto que tus emociones a través de la culpa y el arrepentimiento siguen aferradas a lo que consideras tus errores.

En ocasiones le canto a mi ser esta estrofa: “Ábrete corazón, ábrete sentimiento, ábrete entendimiento, deja a un lado la razón y deja brillar el sol escondido en tu interior. Ábrete memoria antigua, escondida en la tierra, en las plantas y en el aire, recuerda lo que aprendiste bajo el agua, bajo el cielo, hace ya mucho tiempo…”

“Ábrete Corazón” de Rosa Giove, así se llama la canción.

Algo que está en medio de tu pecho, la orta, y en medio de tus ojos, la glándula pineal comienza a activarse dándote así la oportunidad de trascender las ilusiones que los miedos proyectan en tu vida, despierta esa fuerza inmensurable. Tu vida adquiere un propósito consciente.

Estimula esas dos glándulas con la gratitud, el perdón, el amor y la espontaneidad, así como lo hacen los niños. Has de tu vida un ritual sagrado. Sé que las dificultades seguirán presentándose, pero una vez que abriste los ojos del corazón todo es posible.

Como dicen en Star Wars: Que la fuerza te acompañe.

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