En la Puebla de los Diablos, la caballada tricolor está flaca

La contienda para seleccionar al candidato priista, es una batalla de lodo con fuego amigo incluido

  Por el partido azul, el actual alcalde José Antonio Gali Fayad, tiene el respaldo del gobierno local

A unos días para que se emita la convocatoria tricolor para la elección del minicandidato para la minigubernatura del estado de Puebla, los mencionados como posibles candidatos para encabezar la contienda y enfrentar al panista José Antonio (Tony) Gali Fayad, protagonizan una nueva versión de la serie de televisión, “juego de troles”.

La delantera la tiene a la fecha  José Enrique Doger Guerrero,  exrector de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, expresidente municipal de la ciudad de Puebla y exdiputado federal.

Blanca María del Socorro Alcalá Ruiz, nativa de Tlaxcala, ex presidenta municipal de la ciudad de Puebla, ex senadora de la República. Javier López Zavala, también ex diputado federal, secretario de Gobierno en la administración de Mario “el gober precioso” Marín Torres, vocifera que va por la revancha.

Estos tres personajes son los que más se mencionan para llegar a la Casa Puebla, no obstante que son varios aspirantes que  tienen la ambición de ser los abanderados del Partido Revolucionario Institucional (PRI). 

Enrique Doger, presumir sus cargos por insignificantes que estos sean, como el que recién estrenó en fecha reciente en el Comité del PRI poblano de “secretario de Vinculación con Universidades”, lo que sea que esto signifique.

Fue suficiente tener ese nombramiento en la bolsa para presumir amistad y cercanía con la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, Manlio Fabio Beltrones, especie que nadie le cree.

Como rector de la BUAP, es un secreto a voces que Doger ejerció el presupuesto de esa casa de estudios con criterio patrimonial, escuelas, residencias, viajes, incrementaron su hacienda.

Por lo pronto ha iniciado el “fuego amigo” en contra de Javier López Zavala y Blanca Alcalá, en una burla hacia el líder nacional tricolor, luego que firmaron un “pacto de unidad”.

Blanca Alcalá Ruiz será víctima otra vez de las decisiones del partido tricolor, pero ahora enfrentará el grave problema: los  poblanos, priistas y no priistas le recordarán las promesas que  no cumplió como alcaldesa y los colaboradores que dejo a un lado del camino cuando llegó al trono del Palacio Municipal.

Hay que preguntarles a todas las personas que le apoyaron en su campaña, con recursos materiales y económicos  y que después olvidó.

No basta que Arturo Peña Nieto, hermano de ya saben quién, le haya prometido que sería la próxima gobernadora de Puebla, será candidata por decreto, y es el personaje ideal para el sacrificio.

El chiapaneco Javier López Zavala, lo olvida su ambición de ser gobernador de Puebla, no le importa volver con la frente marchita y la carga de su derrota en la pasada elección frente al panista Rafael Moreno Valle.

Ante todo aquel que lo quiera escuchar, señala que no firmó el documento de “pacto de unidad”, en el participaron todos los aspirantes como el ex diputado federal, Alberto Jiménez Merino, los diputados Víctor Manuel Giorgana y Alejandro Armenta Mier.

Las senadoras Blanca Alcalá y Lucero Saldaña; el secretario de Vinculación con Instituciones de Educación, Enrique Doger y el titular del Instituto de Capacitación y Desarrollo Político (ICADEP), Guillermo Deloya y Jesús Morales Flores, hermano del exgobernador  Melquiades.

También el subsecretario de Planeación, Evaluación y Desarrollo Regional de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), Juan Carlos Lastiri y Juan Manuel Vega Rayet, delegado de la Sedesol en Puebla. 

Blanca Alcalá, se siente segura de llegar a gobernadora, debido al impulso que le brindan Arturo Peña Nieto y la secretaria general del PRI, Ivonne Aracely Ortega Pacheco. Y los que se acumulen.

La caballada tricolor está flaca y alborotada.

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