El hiperpresidente

Dos casos de abuso de poder se les dé la debida repercusión… porque se empalmaron con la selección de candidatos del PRI.

Durante la noche un escuadrón de taladores armados con bulldozers destruyeron el manglar de la laguna Nichupté, en Cancún. Era el último paso para construir un proyecto inmobiliario llamado Malecón Tajamar.

La mañana del 11 de enero, cinco jóvenes fueron raptados por policías estatales en Tierra Blanca, Veracruz. Cuando se escriben estas líneas, dos semanas después, se desconoce su paradero.

¿Qué tienen en común estos hechos? Ambos se han convertido en escándalos nacionales y con justificadas razones ecológicas y sociales. Pero entonces se impone otra pregunta, ¿por qué ahora nos importan tanto? En Veracruz abundan los desaparecidos, y en otras ocasiones también se había documentado la mano policiaca detrás de los secuestros. Pero casi nunca llegaban a los periódicos.

Y la destrucción del manglar en Cancún empezó hace meses. Estuve en Cancún en septiembre, acudí a Tajamar y había unos cuantos ambientalistas acampando en la zona, olvidados por la prensa local y nacional.

Los tiempos políticos han permitido que a estos dos casos de abuso de poder se les dé la debida repercusiónporque se empalmaron con la selección de candidatos del PRI.

A Javier Duarte, el impresentable gobernador de Veracruz, le cortaron el dedo para la sucesión en su estado. Enrique Peña Nieto eligió a Héctor Yunes como candidato oficial a la gubernatura. Yunes representa los intereses contrarios a Duarte al interior del PRI.

La desaparición forzada en Tierra Blanca, amplificada a nivel nacional, le sirven a Peña Nieto y a Beltrones para presionar a Duarte y debilitarlo. Le mandan un mensaje: Si Duarte infla un candidato independiente, los últimos meses del sexenio serán un infierno.

En Quintana Roo gobierna un grupo de mirreyes. El gobernador Roberto Borge pretende imponer a alguno de sus incondicionales, políticos jóvenes y frívolos como él. Pero existe un grupo antagónico al interior del PRI: la familia Joaquín, que tiene a su propio candidato, Carlos Joaquín, hasta hace unos días subsecretario de turismo federal. Con el escándalo Tajamar, Peña Nieto acota a Borge y fortalece a los Joaquín.

De 2000 a 2012 los gobernadores del PRI se enseñorearon en sus estados como virreyes sin tutela presidencial. Hoy Peña Nieto quiere recuperar su potestad de hiperpresidente. Y hechos antes ignorados ahora se les presta debida atención: las paradojas de nuestra política.

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