El otro dato: El peso, termómetro mundial

El otro dato: El peso, termómetro mundial

Por: Juan Chávez

Los especuladores mundiales les dan cuerda a los economistas-financieros de México, nomás porque, dicen los analistas, “el peso es una divisa muy líquida”.

De esa suerte, los que hacen de los mercados “su juguete” para enriquecerse más toman al peso como “su termómetro ideal”.

No arriesgan: con un peso boca bajeada le meten más lana a los valores especulativos y hacen subir desmesuradamente el billete verde.

El pesito no halla el camino de la recuperación. Ni siquiera el de mantener estable el precio del dólar y usted ya lo sabe: la economía mexicana depende de la Gringa, y estamos consumiendo a lo loco lo que se produce en Estados Unidos.

Somos el apoyo de la poderosa nación. El mercado de consumo natural, hasta de manzanas que nos llegan del otro lado del río Bravo.

Habría que apreciar, desde ahora, que a la mejor si conviene el muro que el republicano Trump trae metido de ceja a ceja. Una pared en los tres mil 500 metros de frontera, podría retachar la producción Gringa que nos invade, con TLC y sin TLC.

El muro sería la segunda muerte del economista Milton Friedman, cuyos principios son el fundamento de esa relación comercial… que México, por lo menos, debería ya mandar al carajo aunque Carlos Salinas de Gortari se encorajinara.

El Banco de México, con su Junta de Gobierno y su mismo gobernador Agustín Carstens, le entran al juego y se dejan arrastrar, mientras el peso vale menos frente al dólar y además del cuarto recorte que se da  al gasto público, le entra pasivamente a la danza y dicta un incremento más a la tasa de intereses.

De 4.25% el banco central la mandó  la semana pasada  a  4.75%, 50 puntos que le dan en la madre al crédito y al consumo, en consecuencia.

El gobierno de Peña Nieto y el Banxico  quieren, a como dé lugar, parar la inflación, que ésta no se desate porque acabarían con lo que queda de la economía nacional.

Brincar la crisis le toca al gobierno peñista. Debiera apostar por el mercado interno, empujando un alza en la masa salarial.

El mercado mexicano, el de consumo  que es el pivote de la economía, podría encontrar una positiva mejora que obraría en paso firme por el crecimiento económico.

El consumo fue inhibido al elevar el costo del crédito en los 50 puntos que el señor Carstens y “su banco” decidieron con ese incremento a la tasa líder de intereses.

Este aumento y los recortes presupuestales son juegos de los políticos y financieros que nos gobiernan, mientras la sacrosanta  Reserva duerme el sueño de los justos, intocable, y no se usa inteligentemente para defender al pobre peso.

El bolsillo de los consumidores, ya con tantos agujeros amenaza con convertirse en “hoyo negro” del tamaño del Universo.

Nuevas medidas como las adoptadas, que no están lejos de ser adoptadas, incidirán en un mayor malestar social o “mal humor”, como lo llama el presidente Peña.

Mientras, la recesión está ya tocando a las puertas de la economía nacional…

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