El otro dato: Nos estamos suicidando

El otro dato: Nos estamos suicidando

Por: Juan Chávez 

Está resultando que la desmesurada e indetenible urbanización amenaza con extinguir a las abejas.

El impacto ecológico si se sigue atentando contra las colmenas “será impresionante”, de acuerdo con el programa “Efecto Colmena” que dirige Adriana Peña Véliz, zootecnista especializada por la UNAM.

Señala ella que el cambio climático y el irresponsable uso de insecticidas en el campo, está contribuyendo a esa “extinción” si la humanidad no mete frenos en su descomunal y acelerada tareas de alocado desarrollo y progreso consecuente.

Critica la especialista que la Sagarpa esté contribuyendo a impedir los avances de la apicultura al preferir desarrollar la ganadería.

Ello, subraya, no obstante que México ocupa el quinto lugar mundial en la producción de miel de abeja, con más de 57 mil toneladas al año, de las que se exportan 30 mil.

Lo que importa es que la existencia de los colmenares está en peligro.

Bajará la polarización de plantas y de muchos productos del campo, si no se cuida su existencia.

Las abejas, por millones, son responsables de la producción de plantas que ponen en las mesas de cada hogar vegetales, frutas e infinidad de comestibles.

Si estamos cerca de la extinción de las colmenas, no hay duda de que el diablo tiene metida la cola en la acelerada urbanización de asentamientos urbanos en todo el mundo.

Para un creyente de la Iglesia cristiana el mundo está en plena parusía, con tantos negativos efectos que su moderna tecnología y ciencia están generando.

La parusía es el retorno glorioso de Jesucristo al final de los tiempos. Y ese final puede estarse dando por estar dando muerte al insecto que lleva el polen necesario a las plantas masculinas o femeninas para que den sus frutos.

Desde tal perspectiva, si no frenamos la irresponsable urbanización, estaremos contribuyendo a ese segundo advenimiento de Jesús en los tiempos finales que no dependen del Cristo ni de Dios, sino de nosotros mismos.

No debemos seguir el camino del suicidio. No hay razón para apresurar el final de los tiempos que el evangelio de San Juan consagra al referirse al retorno de Jesús y al que se refiere también en el Apocalipsis.

Hay que cuidar a las abejas. Sin ellas, la ganadería carecería de sustento. El alimento de los hatos ganaderos es también responsabilidad de una abeja que alegre vuela y se posa en las plantas para cumplir el mandato de que fue dotada para mantener el sano equilibrio de la producción mundial de todo lo que se le ocurra, algodón, fibras naturales, lo que usted quiera… y necesite para vivir bien.

Comentarios

WORDPRESS: 0
DISQUS: 0