El otro dato: La renuncia, “cuenta que si cuenta”

El otro dato: La renuncia, “cuenta que si cuenta”

Por: Juan Chávez

He escrito en varias ocasiones que “no hay segundas manos malas”, pero la realidad es clara: son a las que les cortan las manos.

Es el caso de Luis Videgaray que pagó las cuentas que sí cuentan como arquitecto que fue del encuentro de Enrique Peña Nieto con Donald Trump y que levantó ámpula tremenda en el pueblo mexicano.

El exsecretario de Hacienda (que se movía como Primer Ministro) le calentó la cabeza al Presidente hasta el punto de que vio bien reunirse con el candidato republicano por el “bien de México y los mexicanos”.

Videgaray le metió a Peña, entre ceja y ceja, que el futuro de la economía de México, con Trump en la Casa Blanca corría “serios riesgos” y que era importante y urgente reunirse con él, y también con la demócrata Hillary Clinton, para tomar previsiones.

Total, el escándalo se desató y Videgaray metió a Peña hasta la cocina en el proceso electoral de los Estados Unidos por la sucesión de Barack Obama.

Ayer escribí que “alguien tiene que pagar el pato”. Luis Videgaray, con su renuncia, paga parte de la factura. El total de la misma es no verlo jamás en puesto público alguno… por extraordinaria que sea su experiencia y preparación.

Fue, desde la campaña misma del Presidente, el cerebro o la mitad del cerebro de Peña.

Su influencia en el gobierno peñista fue fatal. A’i anda rodando aun el problema de la CNTE por alguien que cayó en la secretaría de Educación por predominio de Videgaray.

Su influjo fue siempre indetenible y es probable, lo apunto como mera posibilidad, que ahora si veamos gobernar a Peña Nieto con toda plenitud.

Para sustituir a Videgaray en Hacienda el mandatario nombró a José Antonio Meada que por segunda ocasión dirige esa dependencia.

Meade ha sido todo; ha estado en Banobras, Consar y en Hacienda, al lado de Agustín Carstens, se desenvolvió a importantes cargos hasta llegar a subsecretario y luego, en 2011, su titular. Antes, en el calderonismo se desempeñó como secretario de Energía.

Al comenzar el sexenio actual fue secretario de Relaciones Exteriores y luego el Presidente lo movió a Desarrollo Social.

Meade no es miembro del PRI. Y hace meses lo señalé como aspirante potencial a suceder a Peña en Los Pinos.

Va a enderezar las débiles finanzas nacionales. Él no va a cargar con el muerto. Júrelo usted.

A Desarrollo Social, Peña mandó al subsecretario de Gobernación Luis Enrique Miranda uno de los cercanos al Presidente que es conocido como su operador político desde que era gobernador del Estado de México.

Lo real, sin embargo, es que no se ve a la vista el cambio en lo político y social que es lo que el pueblo quiere y no los meros movimientos en la tabla del ajedrez presidencial.

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