El otro dato: ¿Duarte al bote?

El otro dato: ¿Duarte al bote?

Por: Juan Chávez

¿A qué diablos le estará apostando el PRI de Enrique Ochoa?

No se advierte, en “la suspensión temporal” de sus derechos partidarios al gobernador de Veracruz y su pandilla algo que vaya amacizar al PRI en su desastrosa caída desde el pasado 5 de junio.

Un castigo como el que produjo la Comisión Nacional  de Justicia Partidaria del partido tricolor para Javier Duarte y seis miembros de su gabinete, se antoja como un premio a quien está acusado de enriquecimiento ilícito,  peculado  e incumplimiento del deber legal.

Hasta la logística mediática parece haberle fallado al dirigente priista en eso de buscar camino de recuperación luego de perder frente al PAN siete gubernaturas.

Eso de haber planteado la reunión de la Comisión de Justicia para el lunes 26 huele a desconocimiento total de los hechos anunciados para tal fecha, como el primero de los tres debates que los candidatos por la Presidencia de Estados Unidos desahogaron.

O a lo mejor hubo mala leche para no martirizar más a Duarte.

Lo que resulta indiscutibles son dos hechos:

El proceso contra Duarte debió hacerlo el PRI antes de las elecciones. Es decir, la responsabilidad de no pisarle la cola fue del anterior dirigente, Manlio Fabio Beltrones y, obvio, del jefe absoluto del partido, Enrique Peña Nieto.

Ahora se cumple con el clamor de juzgar al mandatario veracruzano solo para que el PAN, con Miguel Ángel Yunes que en noviembre tomará posesión del gobierno de esa entidad, no cumpla con su compromiso de campaña de  meterlo a la cárcel.

Ahora hay que esperar que la PGR apresure la investigación que trae a “paso de tortuga” y solicite la orden de aprehensión correspondiente para que la justicia juzgue finalmente a Duarte.

¿O hay que pensar que el PRI lo protegerá para salvarlo del juicio político?

Esto último se antoja como una concesión más al gobernador señalado de corrupto si se consideran los 15 días que la referida comisión priista encabezada por un descendiente del fundador del PRI, Plutarco Elías Calles, le otorgó a Duarte y compañía para que fijen “su defensa”.

Es más, el plazo de 15 días gira bajo la condición de contar a partir de la notificación de esa “suspensión temporal” de los derechos de militante.

Lo cierto es que en la categoría mediática el castigo se esfumó ante la imparable y enorme dimensión que se dio a la difusión del debate Clinton-Trump que tuvo más de 80 millones de videntes por televisión y atrapó todos los espacios de análisis político de la TV, la radio y los periódicos.

Así, queda claro que la jugada del priismo fue simplemente para taparle el ojo al  tuerto.

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