El otro dato: El asustado Peña

El otro dato: El asustado Peña

México llega al 206 aniversario de su Independencia herido

Por: Juan Chávez

El presidente Peña, para recibir al abominable candidato republicano le apostó al diálogo antes que hablarle claro y mandarlo a la China Hilaria… como se lo merece.

Donald Trump no es adorador, propiamente, del burro símbolo del Partido Republicano que lo auspicia como su aspirante a la Casa Blanca.

Pero si es más burro que tal emblema y terco como la mula que el burro engendra cuando ayunta con una yegua.

No hay que temerle a Trump… aunque llegue a la Casa Blanca. Y no había razón válida para vivir bajo la presión de tal temor si ya antes hemos tenido serios, muy serios altercados con el llamado “Tío Sam”. Inclusive una invasión… que el día 13 nos hará rememorar a los que la historia llama “Niños Héroes”.

Peña, en la magnífica entrevista que el director del Grupo Milenio le hizo acusa su miedo, su terror diría yo, por ese futuro incierto que se despejará el 8 de noviembre en la elección que el Colegio Electoral gringo haga del sucesor de Barack Obama, insultado ayer por el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte que lo llamó “hijo de puta”.

Carlos Marín cuestionó al mandatario mexicano sobre su encuentro con Trump, el 31 de agosto pasado, en Los Pinos.

La esencia fue ¿por qué la reunión? Y Peña fue reiterativo: “Había dos opciones: la de la estridencia (la del insulto) y la del diálogo, y ésta es por la que yo opté”.

Aseguró el Presidente que lo hizo por el futuro de México y los mexicanos. Fue una previsión, dijo sin decirlo así.

Para mí fue signo de dos cosas: No está debidamente informado, y mostró la debilidad que no le había surgido, por cierto, en su gobierno.

No hay duda además que se dejó maniobrar por su secretario de Hacienda Luis Videgaray que de tal suerte dio una muestra de la enorme influencia que tiene sobre Peña Nieto.

El jefe del Ejecutivo navega ahora con un gabinete que la maniobra de Videgaray le generó y si Calderón perdió dos cartas fuertes para sucederle (los dos secretario de Gobernación que murieron en accidentes aéreos), Peña ha perdido también a los que se apuntaban como aspirantes del PRI: el propio Videgaray y Osorio Chong, que el viernes 2 de septiembre le presentó a Peña una “renuncia rechazada”.

El caso Peña-Trump me recuerda aquella “guerra de los misiles” que Adolfo López Mateos enfrentó y que le obligó a retornar impronta-mente de Honolulu, luego de concluir su gira por Oriente.

Corrían los años 60 y Fidel Castro Ruz había permitido que la entonces Unión Soviética instalara una base de misiles en Cuba. López Mateos, con aquella habilidad diplomática que no le recuerdo a ningún otro presidente mexicano, impidió el “acto vandálico” de Castro y los soviéticos se regresaron con su carga de los destructores misiles.

Entonces si había que temer a los riesgos. Ahora, con lo que es la votación indirecta de 538 integrantes del Colegio Electoral de Gringolandia, ¿por qué el temor presidencial?

Carlos Marín en su excelente trabajo, solicitó a Peña Nieto:

“Yo nada más le pido, cuando vuelva a tener a Trump enfrente, represéntenos a todos; usted debe terminar con una decente, cuando menos, mentada de madre, cuando menos mentada de madre, Presidente”, le insistió.

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