Conmociona el Papa a México

También viene a sacudir conciencias de gobernantes, eclesiásticos, fieles y pueblo en general

La visita del Papa está a la vuelta de la esquina, México se conmociona y los preparativos avanzan en lo general y en los sitios donde estará; no pueden esperarse milagros, mas influirá en nuestra realidad monda y lironda en la proporción e intensidad con que aprovechemos sus mensajes.

En su visita de Estado será el primer Pontífice Romano que ingrese a Palacio Nacional; Juan Pablo II no lo hizo ni después de reanudadas las relaciones; su primer viaje en tales circunstancias no tocó el DF, fue a Mérida y allá la recepción de Estado fue en el Palacio del Gobierno del Estado. Su última visita a la Ciudad de México fue sólo pastoral. 

El del 12 de febrero esta de Francisco será oficial y pastoral sobre todo, y la aprovechará para intentar mover a sacerdotes, religiosos y monjas a que se acerquen a la gente, de la que se distanciaron por motivos diversos, cuando más se necesita la unión de ambos lados. No basta que el clero diga que se le alejaron los fieles, cuando los retiró con actitudes repelentes y conductas indebidas muchas veces.

Éste es el terreno y la responsabilidad del Santo Padre.

Pero también viene a sacudir conciencias de gobernantes, eclesiásticos, fieles y pueblo en general. Según su estilo, lanzará orientaciones que beneficien a todos, en especial a quienes sufren miseria, discriminación y dolor. Tocará a cada quien aplicar sus enseñanzas, pues él no puede imponerlas porque su poder no es temporal, mas señalará las rutas más saludables para el mundo. 

¿Sacudirá el ilustre visitante al clero, que por haberse alejado de la gente propició el avance de la irreligiosidad y las sectas, ante las que se cruzó de brazos con la postura comodina de no atacar a “los hermanos separados”, cuando la verdad es que desertó de su papel misionero? 

El clero ha alejado a los católicos de la Iglesia por:

1.- Sus delitos de pederastia, que la Iglesia solapó por costumbre; sus vicios sexuales, sobre los que desvía la atención y recomienda a los curas “si no eres casto, sé cauto”; por su afán de riqueza y soberbia, con que olvidan la pobreza evangélica y los hace sentirse jefes; por los curitas de misa y olla que no ven más allá, se recluyen en la sacristía y dejan campo libre a los numerosos enemigos de la Iglesia y la religión, y por ser lambiscones de los poderosos para obtener provecho personal.

Por eso no extrañó que a dos semanas del viaje pontificio insistieran los obispos en que faltaban 100 mil jóvenes voluntarios para vigilar las vallas por donde pasará Francisco en la capital del país. En otras circunstancias eso habría sido pan comido. 

2.- Por evitar sus peticiones de consejo y no oir sus opiniones; propició que no haya grupos seglares que lo auxilien: ni Acción Católica ni movimiento familiar cristiano ni cursillos de cristiandad; así benefician su poltronería y prefieren a las “ratas de sacristía”, sumisas y que a todo le dicen sí.

3.- Culpar a los files de haberse retirado de la iglesia; ahora que los hay más preparados y pueden auxiliarlo con más inculturación; pero propicia que se vayan a las sectas y a la irreligiosidad, porque ya olvidó al Buen Pastor que deja resguardadas a 99 ovejas y va en busca de una que se le perdió, como Bergoglio hace al ir a los barrios pobres y a las periferias urbanas, y fueron por él a la periferia del mundo para que enfrentara los agudos conflictos del rebaño de Cristo.    

Se ve que el entusiasmo que despertaron las cinco visitas de Juan Pablo II y la Nueva Evangelización que lanzó desde la Basílica de Guadalupe pronto se disiparon sin dejar la huella esperada, pues el espíritu de nuestros primeros misioneros se esfumó hace mucho tiempo. 

4.- El clero ya no prepara sus homilías ni las curias lo orientan al respecto; por eso los culebrones que dice en las misas dominicales, que motivan a los jóvenes a no asistir y que los templos estén cada día más vacíos. No puede  esperarse que estas crisis “generen nuevos procesos de evangelización y cultura”, como se ha dicho.

Por otro lado, serán vanos los esfuerzos de disfrazar las crisis de violencia y miseria que hay en varios estados; Guerrero es el vórtice, no sólo por lo de Ayotzinapa, sino por los constantes asesinatos y desaparecidos: sobrará querer engañar a Francisco porque él conoce nuestra realidad, se la dicen quienes se reúnen con él, y no sería raro que emitiera alguna opinión como latinoamericano ligado a esta parte del planeta.

¿Para qué mentir con que inseguridad y crímenes disminuyen, si en 2014 en los municipios de Netzahualcóyotl y Chimalhuacán, conurbados al DF, 400 niñas y adolescentes desaparecieron, y “ni un nuevo gobierno ni planes de desarrollo impiden que la sangre siga corriendo en el Michoacán violento y sometido por el crimen y la anarquía de inseguridad a causa del vacío de poder”?, comentó el semanario “Desde la Fe”, de la Arquidiócesis primada.

Por eso concluyó que el Papa llegará a un México que enfrenta fenómenos delictivos y de violencia sin precedentes en su historia contemporánea, y los gobiernos “no pueden tapar el sol con un dedo”.

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