Basave o la fascinación por el ridículo

Al final y luego de amenazar con renunciar al liderazgo del PRD, los panistas lo rechazaron a él

Luego del sainete de las alianzas, Basave no tiene el respeto de nadie

 Del pacto de unidad de priístas para Puebla, se señala que la candidata será Blanca Alcalá

 

Seguramente Usted se habrá enterado que en noviembre pasado, luego de reformar sus estatutos y alinear a sus diferentes tribus, Agustín Basave fue elegido como nuevo presidente del PRD. 

Basave llegaba así dentro de un aura que prometía convertirlo en “el salvador” del partido del sol azteca.

El neolonés entraba como una alternativa de refresco de la presidencia del PRD iniciada por el guanajuatense Carlos Navarrete a quien apenas llegó le explotaron varios cohetones políticos como el de haber sido el partido que llevó a José Luis Abarca a la alcaldía de Iguala, funcionarios que ordenó la captura de los 43 normalistas de Ayotzinapa que luego fueron ejecutados e incinerados por matones del cártel de Guerreros Unidos. 

Luego de innumerables presiones y reclamos, Navarrete –que se significaba no tanto por ser miembro de la tribu de “Los Chuchos”, sino por haber si el primer presidente de un partido de una elección interna organizada y sancionada por el INE-, terminó por renunciar y meter así en un conflicto a su partido. 

Este conflicto fue superado al encontrar y convencer a Basave para que asumiera el encargo.

Basave llegó, se instaló y en diciembre se enfrentó a su primer gran reto: buscar una fórmula para evitar la desaparición del PRD en las elecciones de junio de 2016.

El panorama era por demás complicado y sin salidas: luego de las elecciones de junio de ese 2015 había quedado demostrado que la inclusión de Morena de Andrés Manuel López Obrador en el panorama político nacional, había disminuido a la mitad los apoyos electorales tradicionales de este partido.

De continuar así, con un ascenso creciente de Morena en las preferencias ciudadanas, el PRD estaba destinado a quizá perder el registro en el proceso de 2016.

LAS ALIANZAS

No fue necesario darle muchas vueltas. Basave se reunió con Ricardo Anaya, presidente del PAN, y junto con sus allegados de cada partido entablaron negociaciones para ir a alianzas en varios estados.

Sobre la mesa del arreglo pusieron el asunto del cambio de gobernadores en Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas  / Oaxaca, Puebla y Sinaloa. 

En 9 estados los mandatarios salientes son del PRI, mientras en Oaxaca el saliente se le atribuye al PRD y en Puebla y Sinaloa dicen ser del PAN.

La conclusión no es de sabios. Ellos saben que en todos estos casos el enemigo a vencer es el PRI. Los resultados electorales más recientes les indican que, sumados a sus broncas internas –tanto en el PAN como en el PRD-, advierten que, de ir con candidatos propios, perderán.

Es entonces que comienzan a hablar de una serie de alianzas y adelantan que buscarán ir juntos con candidatos acordados en los estados de Chihuahua, Durango, Hidalgo, Quintana Roo, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas, Oaxaca, Puebla y Sinaloa. 

Y comienzan los reclamos internos en cada partido. A no pocos panistas les provoca nauseas ir a contiendas electorales junto al PRD, y viceversa.

El acuerdo inicial de Basave y Anaya era que las alianzas deberían operar bajo el diplomático esquema del quo pro quo, es decir, a uno tuyo uno mío.

LA RENUNCIA

Más acostumbrados a “la línea” los panistas le bajaron el volumen a sus discrepancias pero en el PRD el rechazo a las propuestas de Basave derivaron en una revolución interna.

No pocos personajes y líderes de tribus rechazaron abiertamente ir a apoyar las alianzas del expriísta, expanista, ex Colosista y ex Foxista Basave. 

El neolonés montó en cólera y a mes y medio de haber sido designado presidente del PRD anunció su renuncia.

El inicio del ridículo estaba planteado.

Dos, tres, cuatro días de negociaciones internas y los opositores internos, que eran abierta mayoría cedieron a medias. De todas las alianzas propuestas sólo aceptaron 4: las de Zacatecas y Durango y –no sin algunas resistencias considerables- en Veracruz y Oaxaca.

En Zacatecas iría el perredista Pedro de León Mojarro a cambio de que en Durango se apoyara al panista Rosas Aispuro y en Veracruz se aceptó al expriísta y neopanista Miguel Ángel Yunes a cambio de que en Oaxaca vaya un perredista todavía no asignado.

Pero quedarían fuera las alianzas en Tlaxcala y en Puebla y en Tamaulipas e Hidalgo. Y esto porque los panistas simplemente no quisieron y dejaron en el mayor del ridículos a Basave que casi se hace el hara-kiri por esas alianzas.

OTROS RIDICULOS

En búsqueda de la notoriedad mediática, los diputados federales panistas Federico Döring Casar y Karla Karina Osuna Carranco,  y la senadora Silvia Guadalupe Garza Galván, salieron ayer a buscar los reflectores y atención de los medios bajo el pretexto de opinar respecto de la detención en España del exgobernador de Coahuila y expresidente del PRI, Humberto Moreira.

Los legisladores blanquiazules indicaron:

“Hoy estamos aquí para darles a conocer nuestro punto de vista sobre, lo que ya todos sabemos que es: la detención que se ha llevado a cabo del ex Gobernador de Coahuila, Humberto Moreira.

“Hoy los legisladores de Acción Nacional, tanto los senadores Luis Fernando Salazar, la senadora Silvia Garza, el diputado César Flores, y su servidora, diputada Karla Osuna, venimos en compañía del compañero diputado Federico Döring a decirles:

“Desde hace cinco años, más o menos, en Coahuila denunciamos el saqueo desmedido de las finanzas de nuestro estado. 

“Desde ese tiempo nos hemos encontrado con un gobierno que ha sido ciego, ha sido sordo, ha sido mudo. Desgraciadamente, los legisladores del Partido Acción Nacional y la ciudadanía hemos denunciado, encontrando puertas cerradas.

“En el estado de Coahuila no se nos ha puesto atención en ese tema y hoy vemos que ha tenido que ser otro país, el que haya tomado justicia”.

Lo que no dijeron todos ellos fue que Moreira fue denunciado también por otros panistas ante la PGR que entonces dependía del presidente Felipe Calderón, sin que se le hubiera podido comprobar nada.

Así el primero que dejó ir libre a Moreira por falta de “méritos” fue el gobierno panista de Calderón.

NUEVO PACTO

Alberto Jiménez Merino; el diputado Alejandro Armenta Mier; la senadora Blanca Alcalá Ruiz; el doctor Enrique Doger Guerrero; el doctor Guillermo Deloya Cobián; el maestro Javier López Zavala; el licenciado Jesús Morales Flores; el maestro Juan Carlos Lastiri Quirós; el licenciado Juan Manuel Vega Rayet; la senadora María Lucero Saldaña Pérez y el diputado Víctor Manuel Giorgana Jiménez, todos ellos aspirantes a la candidatura del PRI a la gubernatura de Puebla, se reunieron ayer con la dirigencia nacional del tricolor que encabeza el sonorense Manlio Fabio Beltrones para acordar y firmar un pacto de unidad que los obliga a apoyar a quien resulte nominado, así como a no abandonar este partido.

Hay quienes aseguran que de este grupo saldrá la senadora y exalcaldesa de Puebla, Blanca Alcalá, para ser la segunda mujer lanzada como candidata del tricolor a una gubernatura dentro de la contienda de las 12 elecciones de junio de este año.

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