Al rescate de las lenguas indígenas en México

Al rescate de las lenguas indígenas en México

Alumnos del plantel Santiago de Anaya del Colegio de Bachilleres del Estado de Hidalgo (COBAEH) tienen un grupo coral en otomí

Por: Rizieri Rodríguez Plascencia
Fotos: Guadalupe Estrada

Alrededor de 7 millones de personas en México hablan una de las 69 lenguas indígenas; sin embargo, algunas de las lenguas originarias del país han ido en desuso debido a las nuevas generaciones, que, en ocasiones, se niegan a hablar el idioma de sus ancestros e incluso a aprenderlo.

En algunos puntos de México hay personas que se preocupan por el rescate de las lenguas indígenas, así como su difusión, por lo que se disponen a traducir literatura mexicana e internacional en las lenguas más habladas en el país.

Santiago de Anaya es un pequeño municipio semidesértico enclavado en el Valle del Mezquital, en Hidalgo. Es reconocido por llevar a cabo cada año, durante la Semana Santa, su tradicional muestra gastronómica, en la cual se pueden degustar platillos que se elaboran desde la época prehispánica en la región, cuyos principales ingredientes son insectos y plantas silvestres, así como reptiles como el xincoyote y lagartijas, o mamíferos como el armadillo.

El Colegio de Bachilleres del Estado de Hidalgo, plantel Santiago de Anaya, cuenta con un grupo de coro que es coordinado por el profesor Armando Martínez Lázaro. El grupo de jóvenes que integran el coro surgió como un proyecto que concursó dentro del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (Pacmyc), que se otorga a través de la Secretaría de la Cultura a nivel nacional.

“El director del plantel metió el proyecto, y un día me llaman y me dijeron que lo habían evaluado y lo autorizaron. Entonces dijimos que sería muy bueno que los mismos chicos escribieran sus canciones”, comenta Armando Martínez, quien lleva la batuta, literalmente, en el proyecto que para septiembre de 2016 deberá entregar resultados ante la instancia correspondiente.

Liliana, una estudiante del cuarto semestre cuya lengua materna es el otomí, recuerda que desde su infancia en casa le hablaban en ese idioma, por lo que siempre estuvo en contacto con la lengua indígena y la aprendió así. La alumna que forma parte del coro dice que su educación fue bilingüe desde el cuarto grado de primaria. Ella recuerda que en su escuela les daban material didáctico en otomí y fue esa la razón por la que pudo aprender a escribir su lengua madre, pues antes solo podía hablarlo, comprenderlo y escucharlo, pero no sabía ninguna de sus reglas de escritura.

“Yo me siento contenta de hablar otomí, mi abuela y mi madre siempre me hablaron en ese idioma y por eso lo aprendí. No me avergüenzo de hablarlo, pero pienso que para las demás personas debe ser incómodo que yo me comunique en mi lengua madre, porque a lo mejor ellos están pensando ‘ay, qué cosas estará diciendo ésta’; pero no, yo me siento muy orgullosa de hablar otomí”.

Liliana es autora de una de las canciones que practican en el coro, la cual es básicamente una canción que habla del dolor que produce el engaño de la primera promesa de amor que no es cumplida.

Para leer más, consulta la versión impresa de Revista Énfasis.

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