Acento: El gallito Mancera

Acento: El gallito Mancera

Por: Salvador Flores Llamas

Más que gobernar la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera quiere ser presidente de la república, achaque que tuvieron sus antecesores y agudizó Cuauhtémoc Cárdenas, que nadó de muertito como primer jefe de gobierno de DF para no quemarse.

López Obrador, desde que asumió ese cargo el 6 de diciembre de 2000, está en campaña por los Pinos, ya va por la tercera y seguirá si no se le hace el milagro.

Sin ser miembro de ningún partido Mancera, a quien el PRD  lanzó en 2012 para jefe de gobierno, tuvo una votación extraordinaria y ni así se ha afiliado. Ya logró controlar ($) a los líderes de sus tribus, que le dejaron poner de lideresa nacional  a su amiga Alejandra Barrales, y así espera lanzarse a la grande.

Su plan es lanzarse como independiente (aunque se dice muy izquierdista no se afilia a ningún partido) pero apoyado por el PRD, Movimiento Ciudadano y PT, ya negocian ($) sus segundos con éstos últimos.

Se define ni de izquierda ni derecha; más bien es lo segundo por su tradición empresarial de restaurantero, aumentada con los negocios que le permite el liderar la ciudad, los que le atribuyen (como asociarse con ricachones, tipo Carlos Slim y los judíos, mediante Salomón Chertorivski, su secretario de Economía) los comprobados y los servicios públicos que ha privatizado en el DF, al estilo de su jefe Marcelo Ebrard y Andrés Manuel.

A fin de vigorizar su aspiración presidencial lanzó una campaña para aumentar el salario mínimo, hizo mucho ruido, aunque fijar esa prerrogativa laboral es función federal; también reclamó los terrenos que dejará el Nuevo Aeropuerto Internacional de la CDMX, zona federal de la que quiere sacar tajada sin invertir un peso.

Busca que la federación le pase el mayor dinero posible para el cochinito de su campaña, y los destinatarios del fondo capitalidad que tanto reclama, apoyado por el PRD, se quejan de no recibirlo.

Pelea con Hacienda para que lo exima del recorte presupuestal, se duele de que no podrá realizar obras de infraestructura, cuando todos tenemos que apretemos el cinturón.

Mandó a su secretario de Finanzas, Edgar Amador decir que “es desproporcionado el recorte a la CDMX (para 2017, y que) la mejor inversión federal debe ser para la capital”.

Será el sereno, pero olvida que la CDMX acostumbraba financiar a los estados con parte de sus recaudaciones, aunque sus gobernantes se sintieran presidenciables; no esperaban a que le cayera el dinero al piquito.

El Reglamento de Tránsito que expidió y otras medidas son calificadas de recaudatorias; (los taxistas, por ejemplo, tienen que pagar derechos y multas sin justificación. Prometió recortar infracciones de las fotocámaras y no cumple, y escatima entregar a los vecinos de las calles con parquímetros la parte de cuotas que les corresponde.

Ni hablar de las multas, mordidas y tajadas que exigen los delegados por cambiar uso de suelo, giros negros y permisos para obras y negocios que atentan contra la economía.

¿Tendrán que pasar también tajada p’arriba?

Por la inseguridad pública en la Condesa se tira la piedra con Ricardo Monreal, delegado morenista en Cuauhtémoc, y arrecian las amenazas de muerte a quienes la denuncian, sobre todo a periodistas, en desprecio total a la libertad de expresión.

Se enfrentó a otro experto en sacar el bulto a los problemas: Monreal, que inventó que por un complot de sus enemigos y medios a los que no da publicidad se publicaron las raterías de Pedro de Antuñano, al tratar de eludir su responsabilidad y dio la impresión de que su segundo en la Cuauhtémoc era como el Bejarano del Peje cuando éste fue jefe de gobierno, que recogía en su nombres las tajadas de Carlos Ahumada por las obras que le otorgaba.

El zacatecano teme que se le caiga ser gobernador de la CDMX en 2018 y el Peje le niegue el patrocinio de Morena.

Crecen los atracos en la vía pública; Mancera salió con que los delincuentes se pasan de un lado a otra de la ciudad porque la policía descubre sus nidos, pero la policía nunca los clausura; en las calles del DF roban a automovilistas y transeúntes, incluso en pleno centro y a la luz del día.

Ciudad sin gobierno es la capital, pero Mancera quiere ser presidente y confía en obtener la presea con la constitución que ya se discute, tras lograr la reforma política del DF, que no habría salido sin apoyado federal.

El proyecto presentado por él es un racimo de aspiraciones y derechos ya consagrado en la Carta Magna del país, con otros que deben quedar más bien en normas secundarias, y se enfrentará al proyecto que propondrá Morena, partido que le ganó la mayoría de las posiciones políticas del DF y que torpedea los trabajos del Constituyente.

Expertos del Senado estiman que ese proyecto es un racimo de posicionamientos políticos y morales, de propuestas absurdas e impracticables que difícilmente beneficiarán a los capitalinos. En resumen, de aprobarse la Constitución de la CDMX según el esbozo mancerista, paralizaría la urbe. 

Además, a ver si logran expedirla, porque los padres conscriptos están trabados en una lucha sorda.  

Con calles llenas de baches y obras estorbosas, que complican el tránsito, que son otro calvario de los capitalinos y aumentan la contaminación, se ve perdida una batalla más para el aspirante presidencial Mancera, quien al menos debería empezar por remover esos escollos.

Pero le resulta más fácil nadar de muertito y gastar carretadas en autopublicitarse, aunque el refrán diga que “El buen juez por su casa empieza”.

Si ni eso capta, que abandone de plano su campaña presidencial.

llamascallao@hotmail.com
@chavafloresll  

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